Bienvenido/a!

Estas Cordialmente Invitad@ a Registrarte!
Te aseguro que tardaras mucho menos de 1 minuto, sin la necesidad de activar por correo.



Atte. Oscuridark


Cuando el pasado ya no ilumina el futuro, el espíritu camina en la oscuridad
 
ÍndiceCalendarioPortal*FAQBuscarRegistrarseConectarse
†††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††

MUY PRONTO...NUEVAS FUNCIONES EN EL FORO!

†††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††††

Comparte | 
 

 H. Ph. Lovecraft: Los Gatos de Ulthar.

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
Narcisa
Raum
Raum
avatar


Mensajes : 1284
Puntos : 1325
Reputación : 9
Desde el: : 29/05/2011
Edad : 30
Localización : Buenos Aires

Monster


MensajeTema: H. Ph. Lovecraft: Los Gatos de Ulthar.   Lun Jul 18, 2011 12:08 am

De nuevo, los gatos: Esta vez protagonistas de unaecalofriante historia que viene de la mano de ese maestro del horror que fue Howard Phillips Lovecraft.....



Se dice que en Ulthar, que se encuentra más allá del río Skai, ningún hombre puede matar a un gato; y ciertamente lo puedo creer mientras contemplo a aquel que descansa ronroneando frente al fuego. Porque el gato es críptico, y cercano a aquellas cosas extrañas que el hombre no puede ver. Es el alma del antiguo Egipto, y el portador de historias de ciudades olvidadas en Meroe y Ophir. Es pariente de los señores de la selva, y heredero de los secretos de la remota y siniestra África. La Esfinge es su prima, y él habla su idioma; pero es más antiguo que la Esfinge y recuerda aquello que ella ha olvidado.

En Ulthar, antes de que los ciudadanos prohibieran la matanza de los gatos, vivía un viejo campesino y su esposa, quienes se deleitaban en atrapar y asesinar a los gatos de los vecinos. Por qué lo hacían, no lo sé; excepto que muchos odian la voz del gato en la noche, y les parece mal que los gatos corran furtivamente por patios y jardines al atardecer. Pero cualquiera fuera la razón, este viejo y su mujer se deleitaban atrapando y matando a cada gato que se acercara a su cabaña; y, a partir de los ruidos que se escuchaban después de anochecer, varios lugareños imaginaban que la manera de asesinarlos era extremadamente peculiar. Pero los aldeanos no discutían estas cosas con el viejo y su mujer; debido a la expresión habitual de sus marchitos rostros, y porque su cabaña era tan pequeña y estaba tan oscuramente escondida bajo unos desparramados robles en un descuidado patio trasero. La verdad era, que por más que los dueños de los gatos odiaran a estas extrañas personas, les temían más; y, en vez de confrontarlos como asesinos brutales, solamente tenían cuidado de que ninguna mascota o ratonero apreciado, fuera a desviarse hacia la remota cabaña, bajo los oscuros árboles. Cuando por algún inevitable descuido algún gato era perdido de vista, y se escuchaban ruidos después del anochecer, el perdedor se lamentaría impotente; o se consolaría agradeciendo al Destino que no era uno de sus hijos el que de esa manera había desaparecido. Pues la gente de Ulthar era simple, y no sabía de dónde vinieron todos los gatos.

Un día, una caravana de extraños peregrinos procedentes del Sur entró a las estrechas y empedradas calles de Ulthar. Oscuros eran aquellos peregrinos, y diferentes a los otros vagabundos que pasaban por la ciudad dos veces al año. En el mercado vieron la fortuna a cambio de plata, y compraron alegres cuentas a los mercaderes. Cuál era la tierra de estos peregrinos, nadie podía decirlo; pero se les vio entregados a extrañas oraciones, y que habían pintado en los costados de sus carros extrañas figuras, de cuerpos humanos con cabezas de gatos, águilas, carneros y leones. Y el líder de la caravana llevaba un tocado con dos cuernos, y un curioso disco entre los cuernos.

En esta singular caravana había un niño pequeño sin padre ni madre, sino con sólo un gatito negro a quien cuidar. La plaga no había sido generosa con él, mas le había dejado esta pequeña y peluda cosa para mitigar su dolor; y cuando uno es muy joven, uno puede encontrar un gran alivio en las vivaces travesuras de un gatito negro. De esta forma, el niño, al que la gente oscura llamaba Menes, sonreía más frecuentemente de lo que lloraba mientras se sentaba jugando con su gracioso gatito en los escalones de un carro pintado de manera extraña.

Durante la tercera mañana de estadía de los peregrinos en Ulthar, Menes no pudo encontrar a su gatito; y mientras sollozaba en voz alta en el mercado, ciertos aldeanos le contaron del viejo y su mujer, y de los ruidos escuchados por la noche. Y al escuchar esto, sus sollozos dieron paso a la reflexión, y finalmente a la oración. Estiró sus brazos hacia el sol y rezó en un idioma que ningún aldeano pudo entender; aunque no se esforzaron mucho en hacerlo, pues su atención fue absorbida por el cielo y por las formas extrañas que las nubes estaban asumiendo. Esto era muy peculiar, pues mientras el pequeño niño pronunciaba su petición, parecían formarse arriba las figuras sombrías y nebulosas de cosas exóticas; de criaturas híbridas coronadas con discos de costados astados. La naturaleza está llena de ilusiones como esa para impresionar al imaginativo.

Aquella noche los errantes dejaron Ulthar, y no fueron vistos nunca más. Y los dueños de casa se preocuparon al darse cuenta de que en toda la villa no había ningún gato. De cada hogar el gato familiar había desaparecido; los gatos pequeños y los grandes, negros, grises, rayados, amarillos y blancos. Kranon el Anciano, el burgomaestre, juró que la gente siniestra se había llevado a los gatos como venganza por la muerte del gatito de Menes, y maldijo a la caravana y al pequeño niño. Pero Nith, el enjuto notario, declaró que el viejo campesino y su esposa eran probablemente los más sospechosos; pues su odio por los gatos era notorio y, con creces, descarado. Pese a esto, nadie osó quejarse ante la dupla siniestra, a pesar de que Atal, el hijo del posadero, juró que había visto a todos los gatos de Ulthar al atardecer en aquel patio maldito bajo los árboles. Caminaban en círculos lenta y solemnemente alrededor de la cabaña, dos en una línea, como realizando algún rito de las bestias, del que nada se ha oído. Los aldeanos no supieron cuánto creer de un niño tan pequeño; y aunque temían que el malvado par había hechizado a los gatos hacia su muerte, preferían no confrontar al viejo campesino hasta encontrárselo afuera de su oscuro y repelente patio.

De este modo Ulthar se durmió en un infructuoso enfado; y cuando la gente despertó al amanecer ¡he aquí que cada gato estaba de vuelta en su acostumbrado fogón! Grandes y pequeños, negros, grises, rayados, amarillos y blancos, ninguno faltaba. Aparecieron muy brillantes y gordos, y sonoros con ronroneante satisfacción. Los ciudadanos comentaban unos con otros sobre el suceso, y se maravillaban no poco. Kranon el Anciano nuevamente insistió en que era la gente siniestra quien se los había llevado, puesto que los gatos no volvían con vida de la cabaña del viejo y su mujer. Pero todos estuvieron de acuerdo en una cosa: que la negativa de todos los gatos a comer sus porciones de carne o a beber de sus platillos de leche era extremadamente curiosa. Y durante dos días enteros los gatos de Ulthar, brillantes y lánguidos, no tocaron su comida, sino que solamente dormitaron ante el fuego o bajo el sol.

Pasó una semana entera antes de que los aldeanos notaran que, en la cabaña bajo los árboles, no se prendían luces al atardecer. Luego, el enjuto Nith recalcó que nadie había visto al viejo y a su mujer desde la noche en que los gatos estuvieron fuera. La semana siguiente, el burgomaestre decidió vencer sus miedos y llamar a la silenciosa morada, como un asunto del deber, aunque fue cuidadoso de llevar consigo, como testigos, a Shang, el herrero, y a Thul, el cortador de piedras. Y cuando hubieron echado abajo la frágil puerta sólo encontraron lo siguiente: dos esqueletos humanos limpiamente descarnados sobre el suelo de tierra, y una variedad de singulares insectos arrastrándose por las esquinas sombrías.

Posteriormente hubo mucho que comentar entre los ciudadanos de Ulthar. Zath, el forense, discutió largamente con Nith, el enjuto notario; y Kranon y Shang y Thul fueron abrumados con preguntas. Incluso el pequeño Atal, el hijo del posadero, fue detenidamente interrogado y, como recompensa, le dieron una fruta confitada. Hablaron del viejo campesino y su esposa, de la caravana de siniestros peregrinos, del pequeño Menes y de su gatito negro, de la oración de Menes y del cielo durante aquella plegaria, de los actos de los gatos la noche en que se fue la caravana, o de lo que luego se encontró en la cabaña bajo los árboles, en aquel repugnante patio.

Y, finalmente, los ciudadanos aprobaron aquella extraordinaria ley, la que es referida por los mercaderes en Hatheg y discutida por los viajeros en Nir, a saber, que en Ulthar ningún hombre puede matar a un gato.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Merlina
Satanas
Satanas
avatar


Mensajes : 2880
Puntos : 3646
Reputación : 22
Desde el: : 13/04/2011
Edad : 26
Localización : Viña del Mar

Gore


MensajeTema: Re: H. Ph. Lovecraft: Los Gatos de Ulthar.   Lun Jul 18, 2011 5:11 pm

Me encanto la historia!!!!!!! y lo que paso con los viejos ¬¬ se lo merecian! quede con gusto a poco..jajajaja me habia metido en la historia ^^




σscυяιδαδ єs мι cαмιησ ℓαs тιηιєвℓαs мι тяσησ
y тυ αgσηια мι αℓιмєηтσ

Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Narcisa
Raum
Raum
avatar


Mensajes : 1284
Puntos : 1325
Reputación : 9
Desde el: : 29/05/2011
Edad : 30
Localización : Buenos Aires

Monster


MensajeTema: Re: H. Ph. Lovecraft: Los Gatos de Ulthar.   Lun Jul 18, 2011 6:37 pm

Quiero mandarle al chico gitano que hace los conjuros y a esos gatos a mi viejo vecino que anda con la carabina matando animalitos.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
SOLEDAD
Adiccion Vampirica
Adiccion Vampirica
avatar


Mensajes : 187
Puntos : 218
Reputación : 1
Desde el: : 04/07/2011
Edad : 25
Localización : leon gto mexico

Siniesttro


MensajeTema: Re: H. Ph. Lovecraft: Los Gatos de Ulthar.   Mar Jul 19, 2011 12:09 am

oooooooo demonios q sorprendete :d
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Gomitadark
Muerto en las Tinieblas
Muerto en las Tinieblas
avatar


Mensajes : 235
Puntos : 298
Reputación : 10
Desde el: : 23/09/2011
Edad : 37
Localización : En mi mundo alterno

Gothic


MensajeTema: Re: H. Ph. Lovecraft: Los Gatos de Ulthar.   Sáb Oct 08, 2011 6:04 am

Buena idea mandar de visita a los gatitos +.+ por cierto, me compré un libro de ese autor y tiene unas historias que prometen ser escabrosas :3 cuando tenga más tiempo pasaré alguna por acá XD
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: H. Ph. Lovecraft: Los Gatos de Ulthar.   

Volver arriba Ir abajo
 

H. Ph. Lovecraft: Los Gatos de Ulthar.

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
 :: †..Darkness..† :: Historias de Terror-
Cambiar a:  
ChatBox
Crear un foro gratis | © phpBB | Foro gratis de asistencia | Contactar | Denunciar un abuso | Crear su propio blog